14 enero, 2010

monólogo bipolar con sabor a desahogo ahogado

Debería estar feliz. De hecho, sí lo estoy. Tengo un nuevo trabajo y parece que ya pasó la época del derecho de piso y voy a tener un sueldo decente, un horario que va a dejarme tener vida, puedo pensar en mi auto, lo que quiero estudiar, hacer, en fin. Pero me falta llamarte y contártelo, y que saltes conmigo de alegría, emoción y quieras celebrarlo conmigo. Aunque estando tú en el fin del mundo, emocionado con otra persona y con cero interés en saber si estoy viva o si me atropelló un tren, esto no va a suceder.

Me doy rabia. No debería dejar que estos sentimientos negativos me inunden ahora, pero es inevitable. No te quiero más (en realidad no, creo que estoy hablando con el hígado). Me hiciste mal. Viste esos pedacitos en el piso y los pisaste más. Me enseñaste a ser vulnerable y me dejaste sola (sé que no estoy sola, yo lo sé). Por eso necesito que me devuelvas mi corazón. Es mío. Mándamelo ya. Ya no te pertenece. Ya no te lo mereces. (te quedas con una partecita, eso sí es cierto). No mereces que piense en ti en un momento tan genial e importante en mi vida. Porque en realidad, a ti te importa un carajo cómo estoy. Espero que conforme pase el tiempo toda esta rabia contenida se disipe porque creo que es ahí cuando realmente te dejaré ir, a lo mejor voy a querer saber de ti, de todas maneras formaste y aún formas parte de mi vida. Pero ya no estarás presente en los momentos felices, ya no me darás fuerzas en los momentos que necesito. Eso necesito, sacarte de mi vida, dejarte a un lado, volverte un recuerdo neutro, eso necesito. Eso quiero. Eso haré.

No gracias, no necesito que me cuentes tu itinerario de viaje para Korea.

0 quieren decir algo:

Publicar un comentario