Tertulia de 3 chicas que, luego de haber visto La Sirenita... pero ahora, a sus 25 años, opinan:
- oye, qué infantil esto del amor de la sirenita, casarse con el príncipe a los 5 días de conocerlo?
- sí, que mal. no debería intentar conocerlo primero?
- lo peor de todo: con sólo verlo una vez, enamorarse así de esa manera?
- y por él arriesgar su vida, su reino, cuando apenas lo conocía?
- que ilusa.
- eso no sucede en la vida real.
- chicas pero... es que era... el príncipe Eric!!
- si no?- y es... precioso.
- muy lindo y... príncipe...
- dejarías ir a Eric?- nooooo, jamás....!
- no verdad? si quisiera casarse conmigo a los 5 días yo también diría que si!!
Creo que una de las cosas que marcan nuestra infancia, sobre todo la infancia de nosotras las mujeres, son las películas de Disney. Esas películas deberían verse con supervisión adulta. Desde chica creces con la idea de que toda princesa necesita un príncipe azul (que por lo general se destiñen a la primera lavada, oh sí) y que luego de encontrarlo él te rescatará, todo tendrá sentido y serás feliz para siempre.
Ya cuando creces te golpeas con la realidad que los príncipes azules sólo existen en la ficción (o en Disney World) y lo que existe de verdad son seres humanos como nosotras, con manías, con errores, con temores (quién nos ha dicho que no le tienen miedo a la oscuridad, a los bichos, a los ruidos en la casa??) pero que de hecho son mucho más divertidos que los príncipes azules, que solo se visten con tutú, que viven en castillos muy grandes y tenebrosos, no trabajan, sólo se dedican a pasear en caballo y que además te sacan de tu mundo para dejar de vivir tu vida y vivir la de él.
Prefiero un hombre de verdad y de carne y hueso a un príncipe azul.
Aunque igual sería tan lindo que Eric existiera!


1 quieren decir algo:
Interesante reflexión, no hay nada nuevo bajo el sol. Me parece que la fórmula sirenita-principe funciona muy bien cuando la mujer responde al contexto de la sirenita, es decir, vive practicamente sometida a un régimen que la mantiene "bajo el mar" y le oculta una realidad cercana "la vida fuera del mar".
Tal vez si la sirenita hubiera tenido más contacto con la tierra se hubiera dado cuenta de que existen muchos príncipes, muy lindos y muy Erics también.
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